
El maratón no empieza en la línea de salida: La historia de Virgilio de la Rosa

"La historia de Virgilio de la Rosa no empieza en una gran tarima, tampoco con una medalla colgando del cuello; empieza mucho antes, en el proceso silencioso de alguien que encontró en el deporte una forma de construir disciplina, identidad y propósito."
Hay personas que corren para competir, otras, para escapar del ruido… Y algunas descubren kilómetro tras kilómetro una nueva versión de sí mismas.
La historia de Virgilio de la Rosa no empieza en una gran tarima, tampoco con una medalla colgando del cuello; empieza mucho antes, en el proceso silencioso de alguien que encontró en el deporte una forma de construir disciplina, identidad y propósito.
Hoy, Virgilio forma parte del grupo de corredores que han completado el circuito de los Six Majors, o los seis maratones más importantes del mundo (Tokio, Boston, Londres, Berlin, Chicago y Nueva York) y obteniendo la medalla de Six Star Finisher de la Abbott World Marathon Majors en la primavera del 2024. No se queda ahí, en la actualidad está entre los primeros 5 dominicanos con los mejores tiempos registrados en este circuito de maratones.
Sin embargo, detrás de ese logro hay años de preparación, lesiones, sacrificios y una filosofía clara: “el maratón no se corre solo con las piernas.”
La base de todo empezó lejos del asfalto
Mucho antes de convertirse en corredor, Virgilio comenzó en la natación por recomendación de su pediatra, ya que su hermano más pequeño sufría de asma crónica. Fue ahí donde empezó a desarrollar la resistencia y la conexión con el deporte. Sin embargo, en septiembre del año 2012, algo cambió; se calzó unos zapatos deportivos, fue al parque más cercano y empezó a correr. ¿Qué pasó después? Descubrió que le gustaba y de ahí nace una nueva manera de entretenerse.
En el 2013 se inscribió en lo que sería su primer evento formal, la primera edición de los 10K del Ejército Nacional. No llegó como favorito ni como experto, llegó como un novato, un total desconocido en el mundo de las carreras de calle. Pero esa carrera le mostró algo que hasta entonces no había descubierto completamente: correr tenía sentido para él.
No era solamente completar kilómetros, era entender que el cuerpo podía adaptarse, evolucionar y responder cuando la mente decidía quedarse.
Con el tiempo Virgilio se convirtió en un corredor fuera de lo ordinario, fuera del corredor promedio y demostrando que la edad no es obstáculo, desde correr 5K en menos de 17 minutos y correr una maratón sub -3 horas es excepcional. Son registros reservados para atletas con un nivel alto de disciplina y preparación. Pero incluso después de años de experiencia, entendió algo que repite constantemente: “el talento por sí solo no alcanza.”
“Todas las distancias se respetan”
En una época donde muchos planes de entrenamiento se consumen rápido en internet y donde las personas quieren correr antes de aprender a prepararse, Virgilio insiste en algo simple: cada distancia exige una adaptación mental y física distinta.
Para él, uno de los errores más comunes en el running moderno es querer alcanzar grandes distancias demasiado rápido y también querer adelantar los procesos.
“Se deben quemar las etapas, como corredor es de rigor que tu cuerpo se adapte a la intensidad, a la distancia y al tiempo en movimiento.”
Cree firmemente en la guía profesional, en la importancia de un entrenador y en construir la resistencia de forma progresiva, porque correr un maratón no se trata únicamente de resistencia cardiovascular, también implica entender los procesos de recuperación, suplementación, alimentación, hidratación y adaptación física real.
“Todas las distancias se deben respetar”, explica. Y detrás de esa frase hay algo más profundo: “respetar el proceso.”
Nueva York 2017: el momento donde casi se detiene todo
De todos los maratones que ha corrido, hay uno que todavía recuerda de manera distinta.
New York City Marathon.
Una semana antes de ir a este masivo evento del running Virgilio presenta una severa lesión, inflamación del músculo piramidal, comúnmente conocido como “el ciático”. En pleno evento y después de haber cruzado la mitad de la carrera o medio maratón la lesión se vuelve insoportable. El dolor era fuerte, lo suficientemente fuerte como para pensar en abandonar.
Después de años entrenando, viajando y preparándose para uno de los escenarios más emblemáticos del running mundial, la posibilidad de irse con las manos vacías comenzó a cruzar su mente.
Y ahí apareció la otra parte del maratón, la mental.
Virgilio habla mucho de eso, de cómo el cuerpo y la mente terminan convirtiéndose en una relación ecuacional donde lo psicológico puede definir lo físico. Para él, el maratón termina siendo una proporción donde la mente pesa incluso más de lo que muchos imaginan.
Porque llega un punto donde las piernas ya no avanzan solas.
El maratón: ¿Que ocurre dentro de la mente?
A lo largo de los años, Virgilio desarrolló rituales mentales que hoy forman parte de su identidad como corredor.
Antes y durante las carreras, suele repetir frases que funcionan como mantras personales, conversaciones internas que lo ayudan a mantenerse presente y activo cuando el desgaste aparece.
Una de ellas es simple:
“Jesús, ponte las zapatillas y corre conmigo”.
Otra frase que repite constantemente es:
“El momento es ahora”.
Y quizá una de las más personales:
“Dios mío, te entrego mis talentos”.
Más que frases motivacionales, son herramientas emocionales. Formas de mantenerse conectado con algo más grande cuando el cansancio empieza a hablar más fuerte que la voluntad.
También cree profundamente en la visualización. En verse cruzando la meta antes de llegar a ella, en preparar la mente para soportar los últimos kilómetros antes de que el cuerpo tenga que hacerlo.
Más que un equipo de running
A finales de 2023 nació VR Running Team.
Lo que comenzó entrenando a varias personas terminó convirtiéndose en una comunidad con identidad propia. Un espacio creado para toda gama de atletas recreativos, exigentes, elites, también para personas que quieren prepararse mejor, construir disciplina y descubrir hasta dónde pueden llegar.
Virgilio, además, cuenta con certificación como entrenador de running por la UESCA fortaleciendo una filosofía basada en preparación responsable y evolución progresiva.
La visión detrás del equipo no es únicamente correr más rápido, también es crear una comunidad donde las personas puedan compartir una misma disciplina.
Porque para él, el running nunca ha sido solo rendimiento, también es conexión.
La disciplina empieza en lo cotidiano
Cuando se le pregunta si la disciplina nace o se construye, Virgilio responde sin dramatismo:
“La disciplina se crea con el día a día”.
Quizá esa frase resume gran parte de su historia.
No habla desde la perfección, habla desde la repetición. Desde levantarse temprano, desde entrenar aun cuando el cuerpo no quiere, desde mantenerse constante durante años para poder llegar a metas que desde afuera parecen imposibles.
Y tal vez por eso cuando cruza una línea de meta no lo vive únicamente como un logro deportivo, lo vive como la suma de sacrificios, decisiones y procesos invisibles que nadie ve durante los entrenamientos.
Para Virgilio, terminar un maratón significa demostrar que muchas veces los límites no están en el cuerpo, sino en la forma en que aprendemos a enfrentarlos.
Porque al final, el maratón no transforma únicamente la resistencia de una persona, también transforma quién decide convertirse mientras corre.